¿Cuántas veces te has dicho que quieres aprender o mejorar un idioma, pero luego no tienes ni tiempo ni ganas?
A veces, queremos conseguir algo pero no tenemos el tiempo, los medios o el dinero necesario para invertir en formación. O simplemente no nos apetece sumar más horas de estudio a nuestra rutina diaria. Ya tenemos bastantes cosas en la cabeza…
Con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que también he aprendido inglés o francés de forma inconsciente y quiero ayudarte dándote algunos truquitos para que tú también puedas aprender cualquier idioma de una forma mucho más relajada y fluida.
Nada de métodos anticuados, de largas listas de verbos y vocabulario. I promise…
Seguro que todas estas propuestas te parecerán la mar de entretenidas.
MÚSICA

En primer lugar, podemos aprender un idioma gracias a la música. Aparte de divertirnos con sus melodías y bailes, podemos sacarle provecho a nuestras canciones favoritas.
¿Cómo?
Aprendiendo y comprendiendo las letras.
Una de las cosas que hago de vez en cuando es coger la letra de alguna canción que me guste y ponerme a buscar aquellas palabras que desconozco. De este modo, asociaremos las palabras que aprendemos a su pronunciación y conoceremos su significado cada vez que aparezca en cualquier contexto, no solo en la canción.
Además, si queremos aprender y cantar bien las letras de las canciones que más nos gustan, en internet hay una página web maravillosa llamada Lyrics training, cuyo nivel podemos adaptar a nuestras necesidades, y que básicamente nos permite ir completando las palabras que van faltando de las letras que estamos escuchando.
No solamente tiene un amplísimo catálogo musical, sino que además cuenta con idiomas como el holandés, el turco o el japonés (aparte de otros más populares como el inglés, el francés o el alemán).
TELEVISIÓN

Cuando hablo de televisión, me refiero a cualquier plataforma que nos dé la opción de acceder a todo tipo de contenido audiovisual.
Un buen recurso podría ser YouTube, ya que nos permite ver vídeos de la temática que queramos y es muy fácil encontrar algunos que sean cortos y que no nos quiten demasiados minutos al día. Además, muchos vídeos dan la opción de añadir subtítulos que nos hará mucho más fácil la tarea de entender el vídeo.
A mí es algo que me resulta muy interesante, ya que no todos los contenidos que me interesan están en español.
Otro truco es cambiar el idioma de las películas que vemos en la televisión de toda la vida, así como ver las series y largometrajes también en idioma original en nuestras plataformas favoritas.
De hecho, Netflix se ha asociado con Google Chrome para ponérnoslo más fácil y, mediante una herramienta llamada Fleex, es posible controlar los subtítulos que se nos muestra y más opciones que podéis leer de forma más detallada en el siguiente artículo.
LECTURA

Otra de las formas más apasionantes de seguir con el aprendizaje de una lengua es leer. De esta forma iremos reteniendo estructuras gramaticales y adquiriendo nuevo vocabulario. Pero, ¿cómo consolidarlo?
A continuación te explico mi truco, pero para ello tienes que ser de esas personas que escriben en los libros, de los que subrayan sus frases favoritas y hacen anotaciones sin miedo a estropear el libro.
En este caso, lo mejor subrayar de un color las estructuras gramaticales que no conoces y te llaman la atención y anotar el significado de algunas de las palabras que no conozcas en otro color diferente.
¡Atención!
Tampoco hace falta marcar todas las palabras y estructuras que desconozcas. Siempre dependerá del nivel que tengas y lo esencial es entender la historia. Es más, incluso leyendo en español es posible encontrarse con palabras que no hayas visto jamás. Así que no te preocupes si hay palabras que no entiendes y que no necesitas para entender la obra ni para tu día a día.
Lo mejor de este método es que, según las palabras y estructuras se vayan repitiendo, las iremos consolidando. Incluso podemos coger los libros que hemos leído un tiempo después y echar una ojeada a todo lo que hemos escrito.
Como veis, en lo que se refiere a idiomas hay miles de posibilidades, y cada vez habrá más.
Aparte de los trucos que os he contado, también hay otras opciones. Aplicaciones como Duolingo, por poner un ejemplo, nos obligan a practicar todos los días por lo menos cinco minutos. Y además, cada vez es más común encontrar páginas de intercambios de idiomas o para chatear con personas en diferentes lenguas.
Lo importante es encontrar un método que se adapte a ti y a tus circunstancias.
