Persona aprendiendo con ordenador y libros

Lo que he aprendido en un año gracias al copywriting

Hace un año me metí de lleno en el mundo del copywriting.

Ya había escrito para algunos blogs y también había trabajado en el mundo del marketing digital centrándome en la redacción y gestión de contenidos. Pero esta era ir un pasito más allá.

En febrero realicé la formación Adopta un Copywriter (ahora llamada Soy Copywriter), de Javi Pastor, al que entrevisté hace muy poquito.

Y actualmente me dedico al copywriting.

Llevo muy poco tiempo como emprendedor, pero en estos escasos doce meses en los que me he metido de lleno en el fantástico mundo de la escritura publicitaria, he aprendido muchas más cosas de las que jamás me habría imaginado.

He de decir que ya sabía lo que era el copywriting antes de hacer esta formación. De hecho, lo conocí tras acabar mi Máster de Traducción en el año 2016. Estaba buscando mi primer trabajo y, de repente, la publicidad del curso de Javi Pastor me apareció en Facebook.

Aquello me llamó bastante la atención, pero lo que en ese momento necesitaba era meter la cabeza en el mundo laboral. Afortunadamente, al poco tiempo empecé a trabajar como traductor en plantilla, pero me quedé con el runrún del copywriting.

Tiempo después, seguí formándome con otros cursos de traducción, transcreación, redacción digital e incluso hice un Máster en Marketing Digital.

Este máster me hizo abrir la mente a niveles estratosféricos. El marketing abarca tantísimas cosas y se renueva tan rápido que da miedo.

Y un día, sin esperarlo, la publicidad de Javi Pastor volvió a parecer ante mis ojos.

Tenía una deuda conmigo mismo y quería ir un paso más allá en mi carrera profesional. Recuerdo perfectamente que me inscribí en el curso un 14 de febrero, al llegar de un viaje de trabajo a Córdoba.

En estos doce meses he aprendido tantas cosas gracias al copywriting, que no me quería quedar sin recopilarlas. Estoy seguro de que te resultarán muy útiles. A mí me cambiaron la forma de entender muuuuchas cosas.

1. He aprendido a valorar lo que valgo y a apreciar mi tiempo

Si algo he aprendido gracias al copywriting es que no podemos ir regalando nuestro trabajo. Detrás de cada palabra, detrás de cada proyecto, hay muchísimas horas de investigación, de darle al coco, de revisar, de reescribir y de buscar la forma adecuada de comunicar una idea.

He aprendido que debo ser yo el primero que dé valor a mi tiempo y a mi trabajo. Si no lo hago yo, ¿quién lo va a hacer?

Cuando empiezas como autónomo no puedes poner unas tarifas muy elevadas, pero si la intención es crecer tampoco puedes aceptar unas tarifas que no sean justas con el tiempo que vas a dedicar al proyecto.

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2. He aprendido a decir que no

Cuando te decides a emprender, no estás para rechazar proyectos y cualquier oportunidad es buena para que más gente te conozca.

Sin embargo, yo he aprendido que lo mejor es decir que no cuando sabes que ese proyecto es demasiado grande para ti, no lo vas a abordar de la forma correcta por el grado de especificidad, simplemente no encaja en ese momento o ves que ese cliente potencial que te contacta va a sacarle más provecho con otro tipo de profesional.

Cada uno debe ser consciente de sus propios límites y ese cliente te agradecerá que le hayas dicho que no y recomendado a otro compañero que sí se adecúa exactamente a lo que busca.

3. He aprendido a no escribir para mí

Ya me di cuenta de la importancia que tiene el buyer persona (es decir, el avatar o cliente potencial) cuando hice mi Máster en Marketing Digital.

Sin embargo, desde que me sumergí en el copywriting, he profundizado mucho más en la importancia de escribir lo que ese buyer persona espera oír o necesita que le digan. Intento ponerme en su lugar, sentir como sentiría él y leer el texto que escribo como si no lo hubiera escrito yo.

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4. He aprendido que el copywriter es tan invisible como el traductor

Uno de los debates más comunes en torno a la figura del traductor se centran en su invisibilidad.

¿Por qué es invisible el traductor?

Porque no está escribiendo él, sino que está reescribiendo lo que otro autor ya ha escrito. En un idioma diferente, sí, pero respetando su estilo, su tono y su forma de comunicarse. Es decir, el traductor se pone al margen para reencarnar al autor.

Un copywriter hace lo mismo. Se tiene que poner en la piel de la empresa o persona para la que está escribiendo. Tiene que adoptar su tono de voz y no comunicarse como él mismo lo haría, sino como se espera que lo haga la marca.

5. He aprendido a montar mi página web

Aunque ya tenía mi propio blog sobre traducción y luego uno personal que pasó a mejor vida, lo había hecho con plantillas que apenas había tenido que modificar.

Pero montar una página web de cero, importar esas entradas sobre traducción para no perderlas, buscar un hosting que no me fallara y resolver todas las dudas técnicos que uno tiene cuando nunca ha diseñado su propia página web ha sido un reto y una satisfacción.

Estoy muy orgulloso de la página web que he creado, aunque habrá cosas que iré puliendo a nivel copywriting y a nivel diseño cuando tenga tiempo.

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6. He aprendido que nada es gratis

Precisamente es algo de lo que me di cuenta mientras hacía mi página web. En la vida puedes pagar de tres formas: con tiempo, con dinero o con favores.

A veces, con varias a la vez. Yo creé mi página web pagando con mi tiempo porque decidí aprender y diseñarla yo mismo utilizando un plugin llamado Elementor. Pero también invertí dinero en un hosting (en mi caso, utilizo Raiola) y me he dado cuenta de que, cuanto más quieres crecer, más hay que pagar.

Hay plugins por los que hay que pagar, hay suscripciones a recursos por los que hay que pagar y hay programas apoteósicos por los que hay que pagar. De hecho, actualmente es casi imposible encontrar una buena web con la que hacer una investigación de palabras clave en profundidad de forma gratuita.

7. He aprendido que los contactos son de vital importancia

Lo que más vale en el mundo son las personas.

PUNTO.

Cuando la gente te conoce, habla bien de ti a los demás. Pero la cosa no está en juntarte con los demás por puro oportunismo, sino en establecer verdaderas conexiones con la gente que te rodea.

Yo tengo la suerte de haber desarrollado un círculo de amigos apoteósico con el paso de los años.

Pero también de rodearme de personas que me ayudan cuando lo necesitan y a las que ayudo también sin que me lo pidan ni esperar nada a cambio.

Cuando somos generosos, nos juntamos con gente que sabe más que nosotros (y lo reconocemos), estamos más cerca de que nos quieran, de crecer y de que hablen bien de nosotros, pero no por compromiso, sino de corazón.

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8. He aprendido a pagar por la tranquilidad

Una de las cosas que más quebraderos de cabeza me da es todo lo que tiene que ver con el apartado legal y financiero. Me entra un tic en el ojo tan solo de pensar que me tengo que poner a hacer declaraciones cada tres meses (y que me puedo equivocar).

Aunque intento entender lo más que puedo sobre estos temas, cuando me di de alta como autónomo, decidí también contratar a un asesor fiscal.

Pierdo dinero, pero gano tranquilidad y mi balanza está más que equilibrada.

9. He aprendido a escribir fácil

Cuando me formaba como copywriter, una de las cosas más importantes que aprendí es que había que hacer fácil la lectura. Y más ahora que todo el mundo lee con los móviles.

Yo estaba acostumbrado a leer blogs de traductores o contenido más académico que utilizaba frases muy largas y un vocabulario complejo.

He aprendido que hay que expresar una idea en el menor número de palabras, que hay que utilizar palabras que tu público entienda, que hay que redactar párrafos que no sean demasiado largos y alternarlos con otros más cortitos todavía.

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10. He aprendido a ser mi propio jefe

Esto lo he aprendido gracias al copywriting, pero también gracias a la situación tan extraña que hemos vivido tras la llegada del coronavirus perturbador.

He aprendido que soy yo el que tiene que buscarse sus oportunidades laborales y plantearse un futuro profesional acorde con sus propios valores.

También me he dado cuenta de que no hay que dejar nada para mañana. Puede que ese mañana nunca llegue. ¡Ah! Y también que debo hacer las cosas en el momento. A veces, pospongo algo que quiero hacer porque no estoy seguro y le doy vueltas y más vueltas, pero al final acabo haciéndolo igualmente.

Otra cosa importante es aprender a vivir con la incertidumbre, y más ahora que soy autónomo.

Pero lo más importante de todo, quizás sea disfrutar del camino. Aunque esto suene muy a Mr. Wonderful y puede que algunas personas incluso vomiten arcoíris, cada día es único e irrepetible. Así que no podemos permitirnos malgastar ni uno solo.

Conclusión

Acabo todos mis posts con una conclusión, pero la conclusión que he sacado después de estos doce meses son cada uno de los puntos que he enumerado anteriormente.

Espero seguir aprendiendo y seguir creciendo, más allá de dominar a la perfección cómo crear y publicar posts de WordPress o conocer las 10 reglas de oro para escribir textos que permiten vender más.

Si quieres trabajar con un copywriter entusiasta, ponte en contacto conmigo enviándome un email a javier@palabrakadabra.com, dejándome un comentario o a través de mi web donde cuento mis servicios de copywriting, redacción y traducción.

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