Mano escribiendo textos de su página web

Las 10 reglas de oro para escribir en tu web textos que te ayuden a vender más

¿Alguna vez habías pensado que puede que tu página web no valga para nada?

Te habrán dicho cientos de veces que no eres nadie si no estás en Internet.

Pero yo te digo que tener una web por el simple hecho de tenerla solo te cuesta dinero.

Sí, puede ser un buen escaparate.

Cuando tus clientes potenciales se meten en ella, además de decir «¡qué chula!» e irse al instante, deben exclamar «¡uy! ¡Esto me interesa, es para mí!» y seguir leyendo para finalmente comprar (o realizar la acción que te interese).

Así estarás aprovechando el dinero que inviertes en el pago anual del dominio, en diseño, etc.

Pero… ¿esto cómo se consigue?

Muy fácil. Escribiendo unos textos que representen tu negocio y guíen a tu cliente potencial para que compren tu producto o servicio.

Te cuento cuáles son las 10 reglas de oro para escribir unos textos apoteósicos en tu web.

1. Conoce a tu audiencia para escribir textos que conecten con ella

Todo gira en torno a tu audiencia porque los servicios o productos que un negocio vende están destinados a esta.

Por lo tanto, es esencial conocerla: saber qué le interesa, qué le perturba, cómo consume, cómo pasa su tiempo en Internet, qué otras webs similares visitan, etc.

Tener claro esto es la base para dar en la diana con los siguientes puntos y dar forma a textos sólidos. No solo esto. Reflexionar sobre tu audiencia también te ayudará a definir tu estrategia comercial, los servicios que prestas y tomar perspectiva a nivel general.

Una fuente de inspiración pueden ser los youtubers de ASMR, que crean contenido que impacta en su público porque lo conocen a la perfección.

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2. Olvídate de características que no interesan a nadie

«Snapdragon 655 Octa Core de hasta 2,0 GHz».

Esta es una de las características del Xiaomi Redmi Note 8 que vemos si nos metemos en Amazon.

¿Te ha quedado claro que te puede aportar?

Evidentemente, no.

Es mejor que le digas a tu cliente potencial que su móvil no va a petar aunque tenga abiertas mil aplicaciones a la vez, que sus fotos van a quedar tan nítidas como con una cámara profesional o que tiene espacio de almacenamiento suficiente como para guardar un millón de imágenes.

Decir esto mola más que contar algo que el público no entiende, ¿verdad? (A no ser que tu público sea muy especializado, pero eso ya lo habrás averiguado gracias al punto primero).

3. Estructura los textos de tu página web

No pongas la información al tuntún.

Te recomiendo que la estructures de forma clara y que, con cada nueva frase, des pinceladas del problema que resuelve tu negocio, del beneficio que tiene lo que ofreces, de por qué se puede confiar en ti.

Tiene que ser un camino natural que te pasea desde una punta a otra del bosque a través de atajos, pero al mismo tiempo disfrutando de sus maravillosas vistas.

Ten en cuenta que el diseño es importante, pero no supedites la información al diseño. Lo primero es crear una estructura y después crear una comunicación entre las palabras y lo visual. De nada sirve tener una web con un diseño impactante si luego no aporta nada más y la estructura es confusa o no lleva a ningún lado.

4. Nada de faltas de ortografía

A veces estoy leyendo una página web. Sigo leyendo porque me tiene atrapado y de repente… ¡puuuum!

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Veo un par de faltas de ortografía que me descolocan y me sacan del texto que estaba leyendo.

Por muy interesante que sea lo que dices, vas a distraer al lector si hay faltas de ortografía. Es más, puede que algunos incluso desconfíen de alguien que no se preocupa ni de escribir bien los textos de su web.

¿Tienes dudas de cómo se escribe algo?

Entonces consúltalo cualquier diccionario o recurre a Fundéu (de verdad que no puedo ser más fan; es que resuelven todas las dudas lingüísticas con mucho arte).

5. No te compliques con el vocabulario

En la mayoría de casos, no es una buena opción abrumar a tu audiencia con vocabulario muy técnico. Es mejor explicarles bien las cosas como si fueran niños pequeños porque así te aseguras de que todo lo entienden bien.

El vocabulario especializado puede hacerte profesional, pero también puede levantar un muro infranqueable entre tu posible cliente y tú cuando no te entiende.

Como te decía en el punto uno, investiga para así saber cómo de técnicos pueden ser tus textos y, en función de esto, tomar decisiones.

¡Ah! Otra cosa… Por mucho que evites vocabulario técnico, no te pongas a repetir palabras solo para evitar utilizar otras. Está bien que haya variedad para que la lectura sea más amena.

6. Sé natural y diferénciate

En mi página web, hablo igual que lo hago en la vida real con mi familia y mis amigos. Es algo que me tiene que representar y ayudar a diferenciarme, así que lo mejor es ser uno mismo.

Te aconsejo que tú también lo hagas. Pregúntale a la gente de tu entorno qué es lo que más recuerda de ti, lo que más le llama la atención de ti, qué palabras sueles repetir y adáptalo a tu página web.

Si haces esto, te asegurarás de que no haya nadie como tú en todo Internet (ni siquiera tus competidores).

7. No descuides el SEO

El SEO es un factor importante para posicionar y aparecer en las primeras páginas de Google. Sí, es algo que cada vez está más complicado, pero todavía podemos hacernos un huequito entre las primeras páginas.

Investiga las palabras clave que tu audiencia busca y que estén relacionadas con tu negocio, pero no las repitas hasta la saciedad, haciendo que el resultado sea artificial.

No.

Tienes que escribir un contenido fluido que simplemente responda a una intención de búsqueda. Es decir, qué se pregunta tu audiencia cuando escribe algo en el buscador de Google, qué quiere saber.

Simplemente contéstalo y no te olvides de que las palabras más relacionadas con esto estén en el título, los encabezados y las imágenes (concretamente, en el nombre de archivo y en la etiqueta ALT, es decir, un apartado que te deja incluirle un nombre alternativo cuando la subes a tu página web).

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8. Utiliza llamadas a la acción que sean claras

Como decía al principio, si tienes tu web no es porque quieras gastar dinero sin más, sino porque pretendes que tu público potencial realice alguna acción en concreto.

¿Verdad?

¿Pues por qué no le dices de forma explícita que realice esa acción?

Si, por ejemplo, eres un dentista y estás interesado en que tu cliente acuda a una revisión gratuita para tener un primer contacto con él, incluye un botón que diga «Reserva tu visita gratis ahora».

Así de simple. De lo contrario, se preguntará qué tiene que hacer para conseguir una cita o tendrá que desplazarse hasta el contacto y, en Internet, cada microsegundo cuenta.

9. Monitoriza los resultados

El marketing no es una ciencia exacta y, para obtener los mejores resultados, hay que analizar todos los datos que tenemos.

Una vez hayas lanzado tu página web con tus textos apoteósicos, no dejes de trabajar. Estudia las analíticas para comprobar qué es lo que le gusta a tu público, en qué páginas de tu web pasa más tiempo, si las que utilizan humor le llaman la atención o si te prefiere serio.

Una vez tengas en cuenta estos detalles, ve puliendo los textos poco a poco con las informaciones que extraigas.

10. Contrata a un profesional para que redacte los textos de tu página web

Tú mismo puedes ponerte manos a la obra con los textos de tu página web, pero si la investigación previa que tienes que hacer te abruma, no tienes tiempo para hacerlo o no sabes cómo meterle mano al asunto, lo mejor es que contrates a un profesional.

Muchas veces la gente tiene miedo de que su voz se pierda porque un colaborador externo no conoce bien sus servicios.

Sin embargo, un buen profesional de las palabras justo lo que hace es meterse en la piel de su cliente (y de los clientes de su cliente) para dar con la palabra exacta en el momento justo.

Te animo a que le eches un ojo a mis servicios y a que me contactes si tienes alguna duda. Estaré encantado de resolverlas.

Conclusión

La redacción web no es simplemente poner textos que expliquen más o menos lo que tu negocio hace.

Tienes que estudiar el público al que te diriges, tu mercado, tu competencia y, en función de eso, estructurar de forma clara, con un vocabulario que no choque a tu audiencia, sin faltas de ortografía, etc. una serie de textos que muestren a tu público que tú le entiendes y tus servicios están para ayudarle.

Si quieres conocer un poco más cómo te puede ayudar el copywriting, sígueme en LinkedIn y en Instagram. Todos los días estoy a tope escribiendo tips y consejos que te pueden resultar útiles para vender más y que tu negocio sea próspero.

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